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La Coctelera

Sobre la vida, la felicidad y otros cuentos de hadas

Hay una cosa que Dios hizo mal: le puso límites a todo, menos a la tontería

31 Marzo 2008

¿Por qué?

Mi pregunta de hoy puede que no tenga respuesta, y si la tiene, probablemente solo pueda darla un psicólogo. Voy a intentar plantearla de manera sencilla y acepto todas las sugerencias de respuesta.

Hay veces que no tenemos muy claro lo que queremos, pero que sabemos perfectamente lo que no queremos. ¿Por qué entonces, idióticamente, nos empecinamos en provocar situaciones que nos llevan a lo que no deseamos?

Por poner un ejemplo: cuando una persona está intentando por todos los medios no discutir y acaba discutiendo porque, al fin y al cabo, se lo ha buscado, o cuando en un principio no quieres salir con una persona y de repente te sorprendes haciendo todo lo posible porque ese alguien caiga rendida/o a tus pies.

¿Es el subconsciente que se opone a nuestro consciente? Quiero decir, tal vez es que nosotros en nuestra conciencia sabemos qué es lo que nos conviene o lo que necesitamos, pero nuestra mente subconsciente quiere otra cosa... y ahí es cuando se arma la de Dios es Cristo.

Se produce un conflicto entre lo que queremos, lo que creemos creer, lo que queremos creer, lo que necesitamos creer y lo que verdaderamente necesitamos. Un lío de narices, vamos.

¿Y qué hacemos en estos casos? Porque, viendo el supuesto de la persona a la que tiramos los trastos para que salga con nosotros y ampliándolo un poco: pongámonos en que no es que nosotros nos cerremos a salir con esa persona... es que directamente no sabemos si llegado el momento vamos a querer que suceda algo. Pero erre que erre con el martillo.

¿Por qué hacemos estas cosas? ¿Por qué nos ocurre esto, y por qué somos así?

Si alguien lo sabe que por favor me haga un croquis, y que, de paso, me diga a qué debo atender, si a mi consciente, a mi subconsciente o qué.

La vida debería venir con un manual de instrucciones.

Tags: por que, vida, rallada

servido por ma_serendipity 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Abellaneda

Abellaneda dijo

La verdadera respuesta sería, ¿Y por qué no?. Es decir, no hay cosa que te impida hacerlo, a menos que tu mismo te limites. Y, al final, si puedes hacer algo, terminaras intentandolo, si quiera planteandotelo. Por eso hacemos las cosas. Es lo que tiene la libertad.
Un besaco y hasta luego

31 Marzo 2008 | 03:15 PM

lauryta

lauryta dijo

ja! "La vida debería venir con un manual de instrucciones", una vez pense en hacer uno... No para que me sirva a mi, sino para los demas...

Que preguntas!, Por que hacemos estas cosas?... capaz te ayude bastante.... "NO lo sé".... Capaz nos sentamos un día y las dos creamos un manual de instrucciones...

31 Marzo 2008 | 03:20 PM

ma_serendipity

ma_serendipity dijo

Exacto, Abellaneda. Es lo que tiene la libertad. No sabes lo bien que has atinado en la diana.

Lauryta, me encantaría escribir un manual de instrucciones. ¿Sabes? He pensado que tal vez se podría hacer, no creo que sea tan complicado... Lo difícil es seguirlo...

Muchas gracias por vuestros comentarios, son muy de agradecer

31 Marzo 2008 | 09:04 PM

Josh

Josh dijo

He de decir que este comentario hubiera estado subido hace unas siete horas de no ser porque, debido a un movimiento de teclas que no recuerdo, la parrafada que había escrito nada más leer tu artículo se fue por la taza del váter (con perdón). Dudo que pueda llegar al nivel del comentario precedente, pero intentaré recordar con detalle lo que escribí.

Venía a decir algo como que te daba la razón en lo de los conflictos, y que creo que son inevitables y, te diría más, necesarios. Porque, claro, una cosa es lo que necesitamos creer y otra muy distinta lo que creemos o creemos creer. Sin ir más lejos, yo necesito creer que puedo poner en pie este comentario, aunque no crea que pueda hacerlo de una manera razonada y clara. Pero necesito creer que puedo hacerlo para enfrentarme a él y decir una vez llegado aquí: "Vaya, parece que puedo hacerlo".

Extrapolado a la vida real, la cosa se complica, claro. Pero básicamente es lo mismo: necesitamos creer en algo, pensemos o no que ese algo va a ser como nosotros queremos que sea. Pero si no creyéramos que ese algo puede llegar a salir en un momento dado como nosotros queremos que salga, casi mejor que nos quedamos debajo de la almohada y no salimos ahí afuera, ¿no te parece?

He de reconocer que la cosa se complica especialmente cuando eso que creíamos, va y realmente se cumple y todo pasa como queríamos que pasara, al menos al principio. Y se complica porque, si no pasa nunca, no hay problemas y, consecuentemente, no hay solución alguna, sino seguir creyendo. Pero cuando pasa, y por muy bien que nos sintamos, llegan las complicaciones propias de la situación, he ahí donde aparecen los problemas y cuando realmente hay que buscar la solución correcta entre las miles de posibilidades. Hay que ver lo bien que se esconde siempre la solución correcta, ¿eh?

Con toda esta divagación, lo que creo que quiero decir (necesito creerlo) es que si los problemas aparecen, en realidad es buena señal. Porque eso quiere decir que realmente algo (alguien) se preocupa por uno, tanto tanto tanto, que al final llega a causar el problema (o viceversa). Porque claro, un ermitaño que vive en una cabaña en el Himalaya a 3.700 metros de altura... pues sí... puede tener problemas... pero no la clase de problemas de los que sospecho que hablamos.

Así que te diría que continuases reflexionando y te pongas a buscar la solución correcta, que ya sabes que anda por ahí escondida esperando que dés con ella. No sé si te servirá de algo este comentario, pero al menos puedes observar que divago bien.

Un besazo,

Jose.

PD: ¡No te enfades conmigo!

31 Marzo 2008 | 10:34 PM

rajugo

rajugo dijo

Vamos viendo; aunque tengo mi mano diestra fracturada (y es la buena), aquí estoy escribiendo con grandes esfuerzos. ¿Qué me obliga a escribir? ¿El tema de que trata el post, o la necesidad de comunicarme con su autora? ¿Domina el consciente o el subconsciente? Yo digo que domina en mi el consciente, pero igual, si existe eso que se llama subconsciente, su externalidad debe ser un reflejo de lo consciente, es decir, de lo que se sabe que existe. Sino, ¿cómo un asesino sabe serlo y aceptar el crímen aunque excuse causas falsas para ello? O bien, tendríamos que tratar esa desviación (el ser asesino) como enfermedad, cosa que no me convence en el caso de los asesinos en serie. Porque quitar la vida por accidente, no entraría, para mi, en la categoría de asesino. Se muere en ciertas circunstancias por la sencilla razón de que tenemos vida limitada y expuesta a muchísimos peligros.
Entonces, no todo es porque tengamos libertad para hacerlo. La libertad es muy relativa. Dependemos en mayor grado del medio o contexto en que vivimos. Ni el hubiera ni las corazonadas existen. Se elige o decide y sólo en función de ello se actúa.
En síntesis: no puedo vivir solo en mi bola de cristal, tengo que responder a mi medio.
Espero hacerme entender. Abrazos.

7 Mayo 2008 | 01:23 AM

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Soy una madrileña estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Suelo reflexionar sobre cosas que me llaman la atención temas curiosos, cosas de la vida e incluso sobre tópicos. Yo escribo porque lo necesito además de porque me encanta. Todos los comentarios son bien recibidos.

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